
Salah vs Jamal Musiala: ¿Y si el egipcio sigue siendo el rey pese al ascenso del crack bávaro?
Mohamed Salah es el mejor jugador del mundo en 2026. Analizamos por qué supera a Jamal Musiala, el joven prodigio del Bayern.
Martin Ødegaard. Ese es nuestro número uno. Aquí el ranking completo — y el nombre que sorprendentemente dejamos fuera.

James Maddison según los informes está en gran forma en el Tottenham, liderando el juego ofensivo con pases decisivos y movilidad constante.
Ryan Gravenberch ha encontrado un nuevo rol en el Liverpool como mediocentro ofensivo. Se espera que tenga un impacto clave gracias a sus llegadas al área.
Christian Eriksen sigue siendo un referente en el Manchester United. A sus 33 años, su visión y precisión son consideradas vitales para el equipo.
Kai Havertz ha encontrado su mejor versión bajo Xavi Tito en el Arsenal. Se cree que está entre los mejores en su posición esta temporada.
Florian Wirtz sigue ampliamente considerado como un crack del fútbol europeo. Su regreso tras lesiones ha reactivado al Bayer Leverkusen.
Gabri Veiga, en el Al-Ittihad, ha explotado como una estrella emergente. Su capacidad goleadora y visión de juego recuerdan a un joven Modric.
Jude Bellingham ha sido reconvertido como organizador en el Real Madrid. Según fuentes cercanas, está adaptándose bien, aunque aún busca la regularidad.
"Ya no marca cada semana, pero dirige. Es una nueva etapa", afirma un contacto del vestuario madridista.
Su transición es prometedora, pero no alcanza el nivel de dominio constante de Ødegaard.
Martin Ødegaard es el indiscutible. Como capitán del Arsenal, es ampliamente reconocido como el más influyente en su posición en 2025-2026.
Su control del ritmo, su pase filtrado y su liderazgo lo convierten en el mediapunta completo.
A sus 26 años, combina madurez, técnica y visión — el mejor mediapunta del mundo, sin duda.
Pedri sigue siendo un genio, pero las lesiones han limitado su ritmo. Es clave en el Barça, pero no al nivel de los 10 mejores este año.
Jamal Musiala ha dado un salto en el Bayern. Su desequilibrio y creatividad lo posicionan como el sucesor natural.