
¿Y si Luis Enrique está revolucionando al PSG? La clave táctica
Descubre el sistema de Luis Enrique en el PSG: 4-3-3 asimétrico, presión coordinada, roles definidos y armas ocultas. Análisis completo.
Roberto De Zerbi. Ese es el arquitecto de un proyecto audaz en el OM. Aquí los pilares de su sistema — y por qué fascina a Europa.

De Zerbi es conocido por usar un 4-2-3-1 flexible, capaz de transformarse en 3-4-2-1 en posesión. Este sistema permite una ocupación amplia y densa del campo.
Los laterales suben alto. El doble pivote asegura estabilidad. El mediapunta actúa como creador de juego, uniendo líneas.
El pressing marseillais es coordinado, no caótico. Tras la pérdida del balón, el equipo reacciona en bloque, apuntando a las salidas del rival.
«No presionamos para cansar, presionamos para recuperar en zonas peligrosas» — principio central en los entrenamientos.
Los delanteros cierran ángulos. Los centrocampistas cortan pases. El objetivo: forzar el error o un despeje largo.
La construcción parte del portero y los centrales, que forman triángulos de salida. El portero juega un papel activo en la circulación.
Un pivote se queda, el otro proyecta. Los laterales supuestamente están en gran forma ofensivamente. El equipo busca jugar entre líneas, no por las bandas.
Los córners y faltas ofensivas están bien ensayados. Marsella utiliza secuencias con doble movimiento, desvíos y rechaces rápidos.
Los saques cortos son frecuentes: un jugador finge el disparo, otro llega desde atrás. Esta creatividad bien ensayada descoloca a las defensas.
El falso nueve atrae a los centrales, liberando espacio. El pivote protege y distribuye. Los laterales ofensivos amplían el juego.
El mediapunta es el cerebro. Necesita visión. El centrocampista habría decidido varias jugadas clave esta temporada.
Los espacios tras los laterales ofensivos pueden explotarse. Si el rival juega largo por encima, el OM podría tener problemas.
El pressing alto exige gran resistencia. Al final del partido, los bloques pueden desmoronarse. Los equipos rápidos en transición serían una amenaza.